Elabora tu estrategia de influencia

Bea Catalá
Directora de Satori3
Co-creadora de F3E

Luc van der Horst
Director de Satori Lab
Co-creador de F3E

Bea Catalá
Directora de Satori3
Co-creadora de F3E

Luc van der Horst
Director de Satori Lab
Co-creador de F3E

¿En qué o quién quieres influir? ¿Cómo?


Definición de “Influir”: Producir (una persona o una cosa) sobre otra, de manera indirecta o insensible, cierta acción o efecto que la hace cambiar o variar.
Influir tiene entonces que ver con conseguir un objetivo, y para ello hay que elaborar una estrategia.

Cuando un niño nace no le dice el médico a la madre: “Señora, usted ha tenido un/a hijo influyente…”. La influencia se desarrolla, no se nace con ella, y de alguna manera todos/as influimos. Las preguntas son ¿con intención o sin, para bien o no? Por ello la importancia de la estrategia, que implica saber leer muchos aspectos del contexto: las personas, sus relaciones, sus creencias y valores, identidad, lealtades, etc.

¡Una estrategia de influencia intencional requiere ser cómplice de la cultura!

El primer paso es revelar esta cultura. Y un mapa ayuda.

La cultura sí influye sobre ti, continuamente. Es como Matrix, un programa que te dicta cómo pensar, sentir, hacer y ser. ¿No querrías escribir tú también parte del programa de forma consciente? Para ello, tendrás que amigarte con ella.
Si no, la cultura suplantará todo intento de influir  por tu parte. Tu influencia se limitará a reforzar o transmitir las pautas culturales prevalecientes. Lo cual, también es legítimo. Pero tal vez quieres ampliar tu rango de influencia, y ejercerla a margen del marco cultural de partida. En ambos casos, dentro o en el margen, tus probabilidades de éxito aumentan considerablemente si tienes una foto, un mapa que te ayude a comprender la persona u organización en la cual quieres ejercer tu influencia.

Te proponemos revelar la cultura con un mapa, sobre el cual podrás elaborar tu estrategia para una influencia… intencional, con alta probabilidad de conseguir el efecto deseado.

Pero la cultura es un misterio. Nos facilita vivir, convivir y devenir, pero a la vez es la que lo dificulta, siendo generadora de conflictos. .Está tan presente que no la vemos. Es como la técnica que utilizan los mentalistas: la mejor forma de esconder algo es ponerlo a plena vista. Precisamente el hecho de que sea invisible, inconsciente, es lo que le otorga su poder sobre nosotros/as.

Las 6 leyes culturales

De acuerdo, ¡necesitamos un mapa para revelar esta cultura invisible! Para ver lo que uno piensa, siente, hace y es. Con el riesgo de pecar de dejar de ver el bosque (la cultura) al ver solo el árbol (una cultura), tenemos que incluir en este mapa las 6 leyes de influencia[1],que pueden socavar nuestros intentos, o pueden ser nuestras mejores aliadas. Son leyes porque son parte inherente al mecanismo adaptativo de toda organización y, por ello, universales:

1. Somos cultura. No hay que subestimar cualquier gesto por pequeño que parezca.

La cultura es expansiva, lo abarca todo.
Ya lo dijimos: lo que pensamos, sentimos, hacemos, la forma que tomamos como sistema social, equipos, organizaciones, instituciones y la realidad material e inmaterial que creamos es cultura. Este no es el lugar para desarrollar la omnipresencia de la cultura, sino apuntar que cualquier estrategia tiene que considerar el objeto en el que tenemos puesto el ojo, su contexto, sus productos y sus elementos. Llamémoslo influencia contextual. Esto significa que cualquier gesto, palabra o acción, por pequeña que sea, tiene su impacto en el contexto.

2. La cultura es recursiva. Somos agente de cambio sí o sí, y no soy libre a la cultura.

Todos/as nos interrelacionamos con ella y viceversa.
Si bien al inicio de la génesis de una cultura, somos principalmente agentes creadores, pronto nos volvemos sujetos de sus condicionamientos.
No se puede pretender volver a ser solo agente. Lo más realista es ser doble agente: agente y sujeto. Toda acción que emprendas está condicionada por la cultura, y tu acción influye en la cultura. Otra consecuencia de esta ley es que el proceso de influencia es paulatino, iterativo.

3. La cultura es identitaria. Reconocer, aceptar y valorar la foto cultural es aceptarse a uno/a mismo/a.

¿Te resulta fácil que se te juzgue? A la cultura tampoco. Así que recomiendo que no hagas un diagnóstico de la cultura, en el sentido de qué está bien o mal. La cultura es la que es y recorrió un largo camino para llegar donde está. Así que, en todo caso, reconocerla por su éxito es un primer paso que facilitará los siguientes.
Pero sí se presta, como nosotros/as, a una foto, incluso a una foto de familia. Por analogía, recomendamos que hagas una foto o cartografía en vez de un diagnóstico. Deja que, cuando se vea en la foto, la persona u organización llegue a sus propias conclusiones.

4. La cultura se especializa para conservar. Descubrir la esencia de la organización es un primer paso de cambio.

Con el tiempo se refina, se vuelve más compleja, penetra en la organización con capas de creencias, hábitos, comportamientos, etc. Especialmente cuando procuramos hacer algo para cambiarla. Entonces es cuando se adapta para conservar algo que para ella es esencial. Estas adaptaciones, ramificaciones, sedimentan la cultura aún más. Pregúntate entonces sobre qué quiere conservar más allá de lo que quieres cambiar.

5. La cultura se diferencia y convive. Descubrir el lugar que cada uno/a ocupa en la cultura.

Cada sistema, subsistema, como son las organizaciones, departamentos, grupos profesionales, equipos, etc., elaboran su propia célula cultural. Cada célula convive con y dentro de otras. Cada una tiene su lugar, y adoptamos las pautas de cada burbuja según el sistema en que desempeñamos un rol en un determinado momento. Es decir, aunque pongas el foco en la cultura de equipo, por ejemplo, tendrás que considerar la cultura de la organización, y, por encima, la nacional. Y al revés, con cada célula cultural se elaboran pautas culturas específicas.

6. La cultura crea mundos. Cambiar el lenguaje tiene un efecto inmediato y hacerlo de forma sostenida provoca cambios.

Así es. Por ejemplo, el lenguaje genera discursos, y el discurso genera mundos figurados, que se convierten en realidades. Entonces puedes procurar influir dentro de la cultura existente, o crear un sistema nuevo con su respectiva cultura.

Esta última ley determina cuál es el juego en sí, la penúltima determina las reglas del juego, y las cuatro primeras leyes actúan dentro de las reglas de juego cultural existente.
Aquí tienes las 6 leyes, seis principios que tienes que tener en cuenta cuando diseñes e implementes tu estrategia, sea cual sea, para afianzarla.

Volviendo al mapa para revelar la cultura, la Matrix, recomendamos el DCS[2], Diagrama Cultural Sistémico, una herramienta de cartografía que considera en su propia estructura estas 6 leyes.

Fuentes consultadas:

[1] La seis leyes de influencia son una aplicación de la hexada de los Fundamentos de las 3 Esencias (F3E®) a la cultura, como mecanismo evolutivo de los sistemas adaptativos.
[2] El DCS; Diagrama Cultural Sistémico, es parte de los Fundamentos de las 3 Esencias, F3E ®.